Respira, redescubre la vida.

“Limítate a sentir cómo el aire entra y llena tus pulmones, y cómo después estos se vacían. Simplemente observa, y pronto llegarás a un reconocimiento, a un gran reconocimiento de que no es únicamente la respiración lo que entra y sale sino la vida misma. Con cada inspiración, la vida te está infundiendo su energía. Con cada exhalación es una muerte momentánea. […] Si la observas, llegarás a experimentar una maravillosa sensación de confianza” (Osho).


Definitivamente tenemos experiencia respirando, es nuestro primer gran logro en la vida y lo hacemos diario; todo el tiempo. Sin embargo, no siempre experimentamos esa maravillosa sensación que menciona Osho. ¿Qué es lo que pasa? La neurociencia tiene información muy valiosa de esta estrecha relación entre la respiración y el bienestar. Dicho de manera muy simple, existen ciertas zonas del cerebro que son estimuladas dependiendo de la actividad del cuerpo. En situaciones de estrés hay centros que se activan más que otras. En contraste, cuando el cuerpo está en un estado de sueño reparador se activan otros. En ambos casos, estas zonas o centros se encargan de estimular automáticamente y activar las reacciones del cuerpo necesarias en esa situación. La sensación de ‘mariposas en el estómago’ es una bella reacción, con todo y los nervios, asociada a la adrenalina. De manera involuntaria la respiración se controla por el estímulo del centro respiratorio en el cerebro. Es una bondad humana que también se pueda conscientemente controlar el ritmo de la respiración. Ya respiramos, ¿por qué no dejarnos maravillar por ello?


Desde el pasado distante, la humanidad desarrolló técnicas que benefician el ánimo y la calidad de vida a través de la respiración. En mi experimentación de algunas disciplinas: la danza, el pilates, el yoga repetidamente la concentración puede distraerse a ‘cumplir’ con la posición esperada o aspiracional. Pero esa atención genera un ‘desinterés’ en la respiración y en algunos casos hasta un bloqueo de la respiración, fundamento que es primordial en estas doctrinas. Decía Joseph Pilates: “Aunque no sigas ninguna otra instrucción, aprende a respirar correctamente”. Es por medio y a través de la respiración que se puede encontrar naturalidad en la experimentación de posiciones, transiciones y esfuerzos por los que se transita en cada una de estas doctrinas del cuerpo.


¿Qué pasaría si redescubrimos este mismo principio pero en la vida? En la vida también experimentamos esfuerzos, transiciones y posiciones que interrumpen el flujo normal de la respiración. La respiración consciente, así como el concepto de bienestar, no tiene como objetivo únicamente un estado de relajación o descanso. Mas bien, poder aprovechar al máximo la energía del cuerpo para lo que esté realizando. Inhalar y exhalar para relajar el cuerpo si esa es la meta; inhalar y exhalar para concentrar la mente si esa es la meta. Inhalar y exhalar para solucionar una crisis o inhalar y exhalar para celebrar un logro.

Creo que cada ser humano tiene gustos y preferencias, no obstante respiramos en todo lo que hacemos. Desde servir una taza de café o té en la mañana hasta entregar ese proyecto al final del mes; al dormir o al correr un maratón. Sea cual sea la etapa de vida, profesión o hobby, se puede brindar al cuerpo el hábito de la consciencia al respirar y disfrutar cada día más. Lo sustancial es que he encontrado que el común denominador de las disciplinas corporales, es la respiración. Por tal, en la práctica de ellas, ese delicado pero potente hábito se ha vuelto parte de mi vida.


La respiración es el cuerpo llenándose de vida y está al alcance de cada ser humano. No es necesario aprender a respirar, porque lo hacemos todo el tiempo.


Redescubre tu respiración. Te abraza,

Fer



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