Piensa el cuerpo, mueve la mente.

Durante años se han expuesto muchas opiniones sobre los beneficios a la salud a partir del movimiento del cuerpo. Las endorfinas tienen una función que ayuda a prevenir la depresión y el movimiento vigoroso del cuerpo produce endorfinas, la fórmula para una buena salud aparenta ser simple y directa. Sin embargo, el valor del movimiento del cuerpo va más allá que solo la segregación de la “hormona de la felicidad”.


Actualmente se puede entender que el mejoramiento de la salud si puede alcanzar trabajando los músculos, fascia, huesos; por supuesto para desarrollar fuerza, coordinación, resistencia. Sin embargo, los niveles de estrés se reducen y se balancean el ánimo y emociones; se incremente la intuición, la sensibilidad y la concentración.


Es real y poético visualizar el “movimiento como fuente de conocimiento, comunicación, de sentimientos y emociones, de placer estético, de salud, de esparcimiento" (M. Vicente, 1988).


Embodiement’ es un concepto que relaciona procesos emocionales y cognitivos que se suceden a través de otras partes del cuerpo, no solo desde el cerebro (la mente). Es fácil de entender cuando analizamos que todo lo que se percibe primeramente es mediante los sentidos. Y ese sentir solamente es interpretado por el cerebro mas no es ‘sentido’ por el cerebro. Esto introduce a la quietud como capacidad de movimiento.


Y es que existe en nuestra naturaleza. Al dormir se experimentan, en ocasiones, ‘espasmos’. Hasta hace unos años se creía que estos movimientos no tenían relevancia. Claro, provocan un momento hilarante al patear las piernas en un brinco involuntario por estar soñando en alguna caída u observar alguna mascota correr en sus sueños. Ahora se sabe que contribuyen positivamente en la relación entre el cerebro y el cuerpo fortaleciendo, no solo a nivel motor, su interacción y conciencia.


Por ejemplo, al aprender a manejar el cuerpo está tratando de coordinar el volante, la palanca, los pedales, la vista en los espejos; sumado al control de la reactividad de todos los estímulos en el entorno; más las posibles emociones (que dependerán de cada quien: miedo, emoción, nervio, entretenimiento). Conforme la frecuencia y la práctica, ‘manejar’ se da por sí solo. El movimiento reúne vehemente el cuerpo, la mente y es espíritu, porque al practicar movimiento son indisociables.


Joseph Pilates en su legado deja el concepto de contrología, “la ciencia y arte del desarrollo coordinado de la mente, el cuerpo y el espíritu, a través de movimientos naturales, bajo el estricto control de la voluntad” (Pilates, 1934; Pilates y Miller, 1945).


Es gracias al movimiento que permanece la expansión de la conciencia que renueva al cerebro y viceversa. Esto desenmascara la posibilidad de integrar el cuerpo a través de movimiento en un sentido holístico cultivando un ‘mindful body’ o una ‘embodied mind’.


Es el movimiento, de la mente, espíritu y cuerpo el que promueve el florecimiento de la conciencia de todos los aspectos que integran el SER. Es el ser completo, que hace frente y experimenta el mundo exterior. Es el que se sensibiliza para procesar todas estas interacciones.


Muévete y vive. Te abraza, Fer.



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